viernes, 2 de abril de 2010

12.19.17.4.4 (No se ha hecho nada)

Desde la primera vez que me hablaron de todo este asunto del 2012, lo asumí como verdad. Con muy poca responsabilidad, por otra parte, porque eso fue hace ocho años, y desde entonces no he hecho nada para esperarlo. Si me lo tomara con un poco de seriedad, debería estar en una comuna que produce todo lo que consume, y supongo que meditando para esperar la revelación de la verdad universal. Pero no. Lo que hice fue seguir viviendo. Buscando el amor y buscando un oficio, como lo haría alguien que espera que a sus veintinueve (los veintinueve que tendré cuando llegue el fin de la cuenta larga) va a estar haciendo un hogar, y no viendo derrumbarse el mundo, la civilización, o lo que sea que se va a derrumbar el 21 de diciembre de 2012, que a estas alturas creo que no se va a derrumbar nada. Ni siquiera puedo decir que me acerqué al Tarot, a la santería, al I Ching, al evangelismo, o a cualquier tipo de religiosidad. Nada. Cuando mucho, he leído un poco de poesía, y a veces leo las noticias del día, como si fueran el preludio de la catástrofe que se avecina.


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